Hatha Yoga (parte 1)

¿Qué es el Hatha Yoga?

El vocablo Hatha está formado por Ha (que significa sol) y Tha (que significa luna). Ha representa elemento positivo, activo y progresivo, mientras que Tha el elemento negativo, pasivo y regresivo. La energía positiva o solar fluye a través de la fosa nasal derecha y la negativa o lunar, a través de la fosa nasal izquierda. El Hatha- yoga, mediante sus técnicas, trata de influir, controlar y armonizar las energías positivas y negativas en el ser humano. Las técnicas respiratorias del Hatha Yoga permiten el control sobre la energía que conforma el cuerpos sutil, el cuerpo físico y la mente. La energía solar es prana; la lunar es apana.

En el hatna Yoga se da gran importancia al cuerpo, considerando que si este se debilita o enferma, la búsqueda del Yo se verá gravemente obstaculizada. Debe considerarse, además que el practicante de Hatha – yoga trata de actuar no solamente con el cuerpo físico, sino también sobre el etérico, sobre sus nervios (nadis) y sus centros (chakras). La difícil y compleja disciplina que se impone al Hatha Yogui es para actuar sobre los diversos niveles de su ser. Para él, el cuerpo físico es importante y etérico esencial. No cabe duda de que un cuerpo físico descontrolado es una rémora en el progreso psicológico y espiritual, en tanto que un cuerpo controlado es un hábil instrumento de colaboración.

Relación entre la mente y el cuerpo

La mente y el cuerpo se interrelacionan, y así como el control de la mente facilita el control sobre el cuerpo, igual proceso se da en un sentido inverso. Por ello, el hatha-yogui, no menosprecia al cuerpo, si bien comprende que, si no se le somete, puede resultar fuente de muchas debilidades. El Hatha Yogui trabaja activamente sobre su cuerpo y se esfuerza por combatir sus debilidades y convertirlo en un valioso medio para autorrealización. En un cuerpo deteriorado difícilmente puede desarrollarse la mente. Por el contrario, en el cuerpo saludable, las facultades mentales podrán desenvolverse felizmente. La enfermedad representa un desequilibrio de la energía, la mente se ve considerablemente perturbada y el trabajo interior se hace muy difícil.

El hahta- yogui se esfuerza en eliminar toda impureza del cuerpo, en fortalecerlo, en someterlo a voluntad. La higiene juega un destacado papel en el Hatha Yoga. El practicante debe higienizar sus oídos, su boca, su garganta, sus intestinos y todo su cuerpo en general. Debe bañarlo con frecuencia y facilitar el proceso de la respiración.

El control sobre el cuerpo se extiende incluso hasta el momento de la muerte. El hatha- Yogui se esfuerza porque toda la energía en el momento de la muerte, pase a través de la aberura del Brahmarandra (en la cabeza), con lo que obtiene la liberación definitiva.

También trata de evitar, en cualquier cincunstancia, que su Yo se vea desplazado u ocupado por las irregularidades de su organismo. El practicante debe facilitar la manifestación del Yo. La meditación alcanza su máximo rendimiento en un cuerpo equilibrado. Es además necesario considerar que para escalar a las más altas cimas del Yoga, para someterse a un entrenamiento superior, se exige una enorme fortaleza de todo tipo y el cuerpo debe tomarse como un fiel colaborador.

Lamentablemente, el Hatha- Yoga es, en muchos aspectos, desconocido y erróneamente aplicado. La búsqueda del control fisiológico es una base excelente para eliminar las variaciones mentales. Además de una disciplina moral y psicológica capaz de permitirle la liberación de las ataduras que representan el odio, la violencia, la ambición, el egoísmo, etc. La realización fisiológica es acompañada por una realización que alcanza a otros niveles. Todo pensamiento negativo es combatido por un pensamiento positivo. A la vez que se perfecciona el vehículo físico, se trata de regenerar el mundo interior. Sus técnicas le permiten entrar en comunión con la energía cósmica. Su cuerpo se vuelve acumulador y un receptor- emisor de dicha energía. Se considera que las palmas de las manos y las plantas de los pies son receptores. En el siddhasana y, especialmente, en el padamasana, se recibe una considerable cantidad de energía. Mediante los mudras (gestos simbólicos) se pretende también acelerar el proceso de “cosmización”.

Mediante las técnicas propias del Hatha- Yoga, el practicante puede regular sus energías positivas y negativas, tonificar las diversas zonas de su cuerpo e incluso influir sobre sus células. El dominio absoluto que el hatha- yogui obtiene sobre su organismo, le permite el control sobre el corazón, el sistema digestivo y el aparato respiartorio.

El hatha Yogui aprende a dirigir su mente a aquella parte del cuerpo que considere oportuna. La mente tiene un papel destacado en el Hatha- Yoga y referirse al Hatha Yoga sin contenido mental en un total contrasentido. A través del domino físico mental el practicante aspira a lograr la unión de la conciencia individual con la universal. El hatha yoga, por otra parte, conduce al Radja- yoga y esto es algo en lo que están de acuerdo todos los textos clásicos. A través del cuerpo se pretende el dominio de la mente, y a través de ambos se trata de activar superiores niveles de conciencia que puedan aproximar al practicante para el samadhi (iluminación). El hatha yoga considera el organismo, pues, desde una doble variante: como cuerpo físico con sus funciones y necesidades, y como vehículo y manifestación material des espíritu o conciencia individual.

Mediante el conocimiento propio, el practicante aprende a conocer su mundo superior; mediante la toma de conciencia del microcosmos que él representa, se proyecta el macrocosmos y es capaz de vivir a través de él. No se trata, como lo han aspirado logar algunos pseudoyoguis, de sumir el cuerpo y a la mente en un letargo profundo que posibilite el trascender todas las necesidades naturales, ni se trata de acelerar los latidos del corazón o invertir el progreso digestivo. Todo esto puede resultar curioso y asombroso, pero poco más que eso. Se trata de algo mucho más importante: estrechar el control sobre uno mismo y ensanchar considerablemente el campo de la conciencia.

Para ello hacen falta muchas energías y el hatha-yogui sabe que no debe desaprovechar ni la mínima cantidad de ellas. Todas las energías son dominadas y aunadas en base a un objetivo: la autosuperación. En su constante trabajar sobre su propio organismo, el hatha Yogui se hizo experto incluso en endocrinología, dando una amplia importancia a las glándulas y sirviéndose de ejercicios capaces de actuar beneficiosamente sobre ellos.

Para el hombre occidental, el Hatha Yoga se convierte en un sistema de considerable utilidad. Por otra parte, puede reportarle un bienestar físico y mental en su alterada forma de vida; por otra, puede adiestrar su voluntad y disciplinar su carácter.

Influencia del Hatha Yoga

El Hatha Yoga practicado asiduamente ejerce una notable influencia sobre:

El Cuerpo: músculos, nervios, vísceras, glándulas, aparato respiratorio, sistema circulatorio, etc. El carácter, la mente y sus facultades. De su práctica continuada pueden obtenerse los siguientes efectos:

  • Un cuerpo saludable y resistente. Ampliación de la capacidad de concentración, atención, memoria, etc.

  • Firmeza de carácter, disciplina, voluntad.

  • Ensanchamiento de la conciencia. Integración.

Técnicas del Hatha Yoga

1) Asanas 2) El pranyama 3) Los mudras y los banddhas 4) Los shatkarmas.

Todas ellas han sido experimentadas a lo largo de los siglos, demostrando en muchas ocasiones una admirable eficiencia.

Basado en literatura de: Ramiro Calle.

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